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Muchas veces, al preguntarsele a una persona que piensa de la vida, que piensa de sus años mas felices, es inevitable que esa persona haga referencia a sus años de niñez, y es lógico, por otra parte, que lo haga, porque es la infancia el momento ideal para disfrutar la vida, para disfrutar de la buena vida.
En la infancia, cuando somos niños, solemos olvidar nuestros problemas, ocupando el tiempo libre que nos deja la escuela en divertiros en compañia de nuestros amigos de Avila. Corrección: eso sucedia en el pasado.
Es decir, si usted nacio hace treinta, cuarenta, cincuenta años, sabra de lo que estamos diciendole al decirle que nuestras diversiones eran simples, porque somos, usted y nosotros, personas que fuimos niños "antes de la computadora". Lo cual significa que nuestro patio de juego era la calle, y alli corriamos, saltabamos, nos escondiamos libremente, disfrutando de la buena vida, cada dia de la semana, sabados y domingos inclusive.
Y, al terminar con todas esas tan extenuantes como divertidas actividades lo que haciamos era comernos una rica naranja. Si, una exquisita naranja. Nuestros niños, hoy, no conocen lo que es un el sabor de una verdadera naranja porque no las han probado. Por supuesto, existen mercados, mercados que tienen naranjas, naranjas que parecen brillantes y ricas pero, al probarlas, lo que descubre el consumidor es que saben... a nada.
La razon esta en la gran cantidad de productos quimicos que le ponen las empresas para hacerlas mas vistosas pero no mejores. Por esa razon, los jovenes agricultores de naranjas de Valencia decidieron comercializar sus propios productos naranjas tan grandes y dulces que son el sueño prohibido de todo niño; naranjas de Valencia similares a las narradas por Bradbury solo que aquellas existian en el papel y estas en la realidad, disfrutable y mordible realidad.
Si usted vive en Avila y quiere comprar naranjas valencianas verdaderas, grandes y jugosas solo ingrese al sitio web de estos jovenes agricultores ya mismo: http://www.naranjasdelmijares.com

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